Controla tu ansiedad a través de la hipnosis

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Trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico, agorafobia, fobia específica, fobia social, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno por estrés agudo, trastorno por estrés post-traumático, trastorno de adaptación… O, simplemente, un nivel de ansiedad ligeramente elevado que, en situaciones concretas, puede resultar incómodo, comprometido y de difícil manejo para quien lo sufre.

Como puede apreciarse, los problemas de ansiedad pueden manifestarse de muy diversas maneras y en grados de intensidad variable. Esta problemática, en cualquiera de sus variaciones, por regla general incluye síntomas tan desagradables e invalidantes como: temor extremo e incontrolable; sensación de mareo y náuseas; falta de aire, sensación de ahogo, opresión en el pecho y aceleración del ritmo cardíaco; sudor frío… Además, a esta dolencia, en muchos casos, le suele acompañar la alteración del sueño. Toda esta sintomatología puede presentarse ante situaciones que, objetivamente, en modo alguno representan una amenaza para la persona afectada.

Se calcula que entre el 13 y el 15% de la población general sufrirá a lo largo de su vida algún problema de ansiedad en cualquiera de sus manifestaciones. No es de extrañar, por tanto, que esta problemática sea una de las causas más habituales de consulta clínica.

Incluso cuando las manifestaciones típicas de la ansiedad únicamente se presentan en situaciones que se salen de lo habitual o que pueden comprometer la seguridad o la autoestima de la persona, es importante contar con herramientas que ayuden a controlar estos síntomas tan incómodos y desagradables. No cabe duda de que saber que uno cuenta con capacidad de manejo en situaciones estresantes proporciona un alto de grado de seguridad.

Existen diversas técnicas que ayudan a manejar los síntomas de la ansiedad. Una de ellas es la hipnosis. Su eficacia ha sido ampliamente demostrada en numerosos estudios científicos. Por ejemplo, Mendoza y Capafons (2009) mostraron que los resultados obtenidos en diversos estudios coinciden en que, con la ayuda de las técnicas de hipnosis, se consiguen mejoras considerables en diversas patologías médicas y psicológicas, incluidos los trastornos de ansiedad.

La capacidad para manejar estas herramientas no es exclusiva de unos pocos privilegiados. Por contra, el manejo de estas herramientas está al alcance de cualquiera que tenga un especial interés en aprender a controlar las manifestaciones fisiológicas típicas de la ansiedad. En los cursos hipnosis los alumnos aprenden estrategias para el manejo de la ansiedad. El objetivo es conseguir el autocontrol en las situaciones estresantes y rebajar, progresivamente, el nivel de ansiedad en situaciones que, en el pasado, resultaban intolerables.

Referencias:

Mendoza, M. y Capafons, A. (2009). Eficacia de la hipnosis clínica: resumen de su evidencia empírica. Papeles del Psicólogo. Vol. 30(2). pp. 98-116.

Breve historia sobre la hipnoterapia

hipnotizarLa hipnoterapia es un tipo de terapia que utiliza la técnica de hipnotizar para acceder al subconsciente.

La hipnosis se deriva de la capacidad humana de sugestión y, por ello, no se puede establecer un momento determinado de la historia para su nacimiento.

Desde hace milenios ya se experimentaba con los estados de trance e hipnosis, pero el documento más fiable hace referencia al uso de la hipnoterapia en el antiguo Egipto, alrededor del año 1500 antes de Cristo, invocando a los dioses para tratar de curar.

En la Grecia antigua también se utilizaba la hipnosis y el análisis de los sueños con fines terapéuticos. En los llamados Templos del Sueño se empleaban técnicas terapéuticas más precisas y con menor componente religioso que las que se usaban en Egipto.

En tiempos posteriores, con la llegada del cristianismo, todo lo relacionado con hipnotizar fue cayendo en desuso al no estar bien visto y ser comparado con la brujería y otras prácticas prohibidas.

Es a partir del siglo XVIII cuando la hipnoterapia empieza a estudiarse más seriamente. Franz Anton Mesmer, nacido en 1734, estudió medicina y se hizo famoso por realizar algunas curaciones mediante el método denominado “magnetismo animal”, un tipo de energía que podía transmitir a los pacientes.

Nunca se pudo establecer cómo funcionaba el “mesmerismo”, pero si quedó claro que la influencia en el paciente puede tener efectos curativos y estas ideas se difundieron por varios países de Europa.

Armand de Chastenet, Marqués de Puységur, nacido en 1751, se inició en el mesmerismo o magnetismo animal y consiguió estados de trance a los que denominaba sonambulismo artificial, similares a lo que hoy en día se llama hipnosis, y por ello se le considera como uno de los fundadores.

James Braid (1795-1860), fue un cirujano escocés que estudió el mesmerismo científicamente y comenzó a utilizar el término hipnosis, como algo distinto al sueño habitual. Estableció un método para provocar la hipnosis mediante la fijación de la mirada.

La hipnosis siguió desarrollándose en la Escuela de Nancy, con los trabajos de Liébeault sobre los estados del sueño, que fueron desarrollados por Bernheim con gran éxito.

Jean-Martin Charcot fue un neurólogo francés que experimentó ampliamente con la hipnosis en el siglo XIX. Su discípulo, Sigmund Freud, también estudió la hipnosis profundamente hasta desarrollar su teoría del psicoanálisis.

En la primera mitad del siglo XX se estancaron los estudios sobre la hipnosis, pero a partir de la segunda mitad vuelve a intensificarse la investigación al reconocer la American Psychiatric Assotiation el potencial de la hipnoterapia como tratamiento curativo.

Terapia de Conducta y Tratamientos Psicofarmacológicos – Parte 2

escuela hipnosisLos psicofármacos y, en general, el modelo médico de enfermedad mental ha sido objeto de muchas críticas por parte de la terapia de conducta. En concreto, la negativa de algunas personas a los tratamientos con fármacos, los abandonos frecuentes de los fármacos por los efectos adversos, por la dificultades de concentración creadas por el consumo de ansiolíticos, los recaídas frecuentes tras el abandono de la medicación, la dependencia física y psicológica suscitada por el consumos regular de benzodiacepinas, etc.
Las terapias psicológicas no están exentas de una mala utilización y de consecuencias indeseadas. Por parte del cliente: incumplimiento de las prescripciones terapéuticas, dependencia psicológica del problema. Por parte del Terapeuta: ejecución muy variable de las técnicas terapéuticas. Atribución errónea de los problemas del cliente.

Requisitos de un buen tratamiento:

I. Sólo deben combinarse dos tratamientos cuando unos se hay demostrado insuficiente.
II. Sólo deben combinarse dos tratamientos desde el inicio de la terapia, si tal decisión está fundamentada en la investigación previa.
III. El plazo de 6 semanas de espera para la verificación del efecto de los antidepresivos es también válido para la actuación de la terapia de conducta.
IV. Si después de un plazo no hay mejoría, debe cambiarse del tratamiento o combinarlo con otro.
V. El cliente debe ser copartícipe de la toma de decisiones.
VI. Si se va a triangular la intervención –dos terapeutas distintos para cada uno d los tratamientos-, debe comentarse el caso con el segundo terapeuta.

En general los psicofármacos están indicados en primer lugar cuando los síntomas se manifiestan de forma aguda y con gravedad, el funcionamiento global de la vida cotidiana está muy afectado, hay una limitación de recursos psicológicos o económicos o se produce una solicitud específica de fármacos por parte del propio cliente.
Por el contrario, la terapia de conducta puede ser la primera línea de elección terapéutica cuando el paciente presenta síntomas no muy graves, la adaptación global de la vida cotidiana no está excesivamente afectada y se mantiene cierto grado de relación interpersonal y de apoyo social y el cliente solicita activamente una terapia psicológica.

Autor: Juan Antonio Morillas Kieffer, Vicepresidente y delegado de Baleares SIHC, Psicólogo Especialista en Psicología Clínica,  revisado por Joan Luz – Escuela Hipnosis

Terapia de Conducta y Tratamientos Psicofarmacológicos – Parte 1

escuela hipnosisVoy a intentar explicar la relación que se da entre el tratamiento psicoterapéutico (en este caso de Orientación Cognitivo Conductual) y el tratamiento psicofarmacológico (la medicación).

Podemos afirmar que estos dos enfoques son, en la actualidad, los más potentes y cuentan con la mayor evidencia empírica; a pesar de ser el grado de acercamiento entre ellos escaso, a pesar de los muchos puntos en común (utilizan ambos el método científico, escalas de evaluación, etc.). La razones por las que hay poco acercamiento, son evidentes, el desarrollo de la Terapia de Conducta ha sido obra de los Psicólogos Clínicos, según el modelo conductual de la enfermedad; el Psicofarmacológico, de Psiquiatras apoyado en el modelo médico de la enfermedad. Esta situación es irracional porque los temas objeto de estudio son en muchas ocasiones comunes ( La depresión, el trastorno obsesivo compulsivo, la hiperactividad, etc. ). Por otra parte, los procedimientos psicoterapéuticos actúan a través de los mismos mecanismos básicos que los psicofármacos, es decir, por medio de modificaciones en la neuroquímica cerebral.

Los Psicofármacos, pueden distribuirse, básicamente en los siguientes grupos:

a) Ansiolíticos y betabloqueantes: los primeros actúan sobre los síntomas de ansiedad y la tensión muscular y tienen efectos relajantes e inductores del sueño. Se utilizan en los estados de ansiedad. Los betabloqueantes actúan sobre los síntomas periféricos de la ansiedad.
b) Antidepresivos: se utilizan preferentemente en el tratamiento de la depresión, pero también para hacer frente al pánico, al trastorno obsesivo compulsivo, a la fobia social y a la bulimia.
c) Neurolépticos: están indicados, principalmente, para contrarrestar la sintomatología positiva de las esquizofrenias y de los trastornos psicóticos.
Esta clasificación es esquemática y con una finalidad meramente didáctica. Siempre será el médico quien prescribirá este tipo de tratamiento.

Concepto de Eficacia Terapéutica:
La reacción de un paciente a un tratamiento sea éste psicológico o psicofarmacológico, pasa por diversas fases.

Respuesta: reducción de los síntomas presentados al inicio del tratamiento.
Remisión: desaparición total de los síntomas, con un funcionamiento normal de la persona. Ya no se cumplen los criterios diagnósticos del cuadro clínico.
Recuperación: remisión mantenida de los síntomas durante un período de 6 meses.
Recaída: aparición de la sintomatología durante la remisión o durante la recuperación.
Recurrencia: aparición de la sintomatología después de la recuperación (suele aparecer en enfermedades crónicas).

La interacción entre dos tratamientos no es lineal y puede tomar direcciones diversas:
Sumación: cuando se suman aritméticamente.
Potenciación: cuando tienen una acción sinérgica superior a la de la simple adición.
Inhibición: cuando la administración de los dos tratamientos conjuntamente debilita la acción de uno de ellos o entre ambos interfiere en el resultado final.
No interacción.

Autor: Juan Antonio Morillas Kieffer, Vicepresidente y delegado de Baleares SIHC, Psicólogo Especialista en Psicología Clínica,  revisado por Joan Luz – Escuela hipnosis