Psicoterapia para tratar el insomnio

psicoterapiaLa mayor parte de nosotros hemos padecido, en algún momento de nuestras vidas, insomnio.

Básicamente, nos referimos a la dificultad para conciliar y/o mantener el sueño; también a un despertar precoz y un sueño no reparador.

Podemos encontrar una definición muy completa de éste en el DSM IV TR (buscando en la red).

Las causas son numerosas e incluyen las preocupaciones, el tratar de dormir al lado de una pareja que ronca, consumir cafeína antes de ir a la cama, echarse la siesta, hacer poco  ejercicio o de manera intensa antes de acostarse, algunos fármacos, etc…

Podríamos entender el insomnio como un fallo en los mecanismos que llevan a conciliar el sueño normalmente. Dormir bien es una función automática que viene desencadenada por un cansancio interno; un momento del día (generalmente la noche) y un ambiente adecuado con una cama y habitación agradables. Estos factores facilitarían una desactivación fisiológica y cognitiva. 

Podemos ampliar información a través de este autor. [Espie, C.A. (2002). Insomnia: Conceptual issues in the development, persistence and treatment of sleep disorder in adults. Annual Review of Psychology, 53, 215-243.]

Los pensamientos y las preocupaciones, para algunos autores, son el componente fundamental del insomnio. Los pensamientos que impiden el sueño son aquellos a los que se dedica la persona que está en la cama que no duerme y se han identificado las siguientes clases: resolución de problemas diarios, preocupación acerca de no dormirse, etc. Podemos tratar de recordar la última vez que tuvimos una cita importante fijada a una hora temprana de la mañana y permanecimos despiertos gran parte de la noche. En este momento, nos esforzamos en quedarnos dormidos y, por el contrario nos mantenemos despiertos. Es un círculo vicioso: tratar de dormir, reafirma al cuerpo en la vigilia.

La psicoterapia, desde la orientación cognitivo-conductual, puede ayudarnos a tratar esta dificultad.

Básicamente consiste en conseguir unas condiciones fisiológicas adecuadas a través de una higiene de sueño (el tipo de dieta, la práctica adecuada de ejercicio físico, no beber alcohol, el consumo de cafeína, etc.). También controlando el ambiente físico de la habitación (temperatura, luz, humedad, calidad del colchón, los ruidos, etc.). La correcta práctica de ejercicios de relajación y de respiración, ayudarán a que nos desactivemos psicofisiológicamente.

La intervención cognitiva es muy importante, trataría de aprender a manejar los pensamientos y preocupaciones. Es el tema que hay que trabajar bien desde el tratamiento cognitivo-conductual ya que, paradójicamente, el dejar de pensar en algo, hace que este pensamiento aumente su frecuencia. Es importante evitar que la cama sea el lugar donde se programen las actividades que llevaremos a cabo al día siguiente. Desprenderse de los pensamientos que sean ansiogénicos, haciendo una actividad diferente. También es importante tener en cuenta que estar tumbado tranquilamente en la cama es una forma de descanso valioso en sí mismo, durmiendo o no.

Por tanto,  no sólo los fármacos pueden ayudar a manejar los problemas de sueño, como el insomnio, que tanto nos hace sufrir, también debemos dar importancia a las medidas que podemos llevar a cabo por nuestra parte y a las intervenciones psicoterapéuticas, cuando no seamos capaces de mejorar y se convierta en un problema clínicamente significativo.

Dr.Milton Erickson, el padre de la hipnosis moderna

hipnosisMilton H. Erickson (1901-1980) fue un médico psiquiatra y psicólogo mundialmente reconocido. Desempeñó su labor terapéutica en diversas instituciones médicas americanas y ejerció, además, como profesor de psiquiatría. Durante su práctica clínica realizó múltiples investigaciones sobre hipnosis clinica y divulgó la forma de aplicar esta técnica terapéutica frente a las enfermedades mentales. La American Association of Clinical Hypnosis, que tras 50 años sigue existiendo, fue creación suya.

Para entender la relación del Dr. Erickson con la hipnosis, y sus inicios en ella, es necesario remontarse a su adolescencia y a sus antecedentes clínicos. A los 17 años Erickson sufrió una poliomielitis que le dejó graves secuelas físicas. Tanto que los médicos le dieron por desahuciado. Pese a todo, él no se dio por vencido y buscó la solución a sus afecciones centrando sus esfuerzos en aprovechar sus propios recursos psicológicos. Durante su convalecencia, Erickson se centró en buscar, en su propio inconsciente, una solución a los problemas que le aquejaban, utilizando para ello la introspección. Al tiempo, estudió medicina y psicología y puso en práctica en sí mismo la idiosincrasia terapéutica que posteriormente utilizaría con sus pacientes y que, a medida que iba avanzando en el conocimiento de la psiquis y el comportamiento humanos, identificó como un proceso autohipnótico.

Se da la circunstancia de que Erickson estudió en la Universidad de Wisconsin. Por aquella época el Dr. Hull realizaba diversos trabajos de investigación sobre sugestión en esa institución. Erickson consiguió que éste le incluyera en sus trabajos y eso le brindó la posibilidad de aprender hipnosis. A partir de ahí, fue creando su propia manera personal de aplicar esta técnica a la terapia. Él mismo denominaba a su forma de utilizar la hipnosis de ‘naturalista’.

Algo muy llamativo en este brillante clínico y autor es que nunca se encasilló en ninguna teoría de la personalidad predominante en su época. Muy al contrario. Durante todo su ejercicio como terapeuta se caracterizó por ser un profesional de la clínica psiquiátrica y psicológica flexible, que adaptaba su metodología de trabajo al problema concreto de cada paciente en particular.

A los 63 años Erickson sufrió un nuevo ataque de poliomielitis que le dejó en una silla de ruedas. Para mitigar sus dolores recurrió de nuevo a aplicarse a sí mismo la hipnosis clínica. Esta vez utilizando los conocimientos y la experiencia acumulados en su larga trayectoria terapéutica. Esto le permitió seguir disfrutando de una vida espléndida junto a su familia y continuar transmitiendo sus conocimientos sobre la hipnosis a muchos otros profesionales deseosos de seguir sus pasos. Erickson murió a los 79 años mientras preparaba la mayor conferencia de la historia de la psicoterapia, The Evolution of the Psychotherapy. Hoy en día, esa reunión se sigue celebrando y cada cinco años, congrega a miles de profesionales de todo el mundo.

Superación de traumas mediante hipnoterapia : Abreacción

escuela de hipnosisLa hipnoterapia, a día de hoy, se considera como un método muy efectivo de cara a combatir ciertos problemas emocionales asentados en el paciente como, por ejemplo, los traumas. Por ello, este tipo de procedimientos cada vez son más recomendados y la verdad sea dicha, se realizan con mejores resultados. Por ello, si quieres aprender a llevarlos a cabo de una forma clínica y completamente científica, no dudes en obtener más información en nuestra escuela de hipnosis.

Pero, volviendo al tema que nos ocupa, es decir, el de la hipnoterapia como herramienta a través de la cual superar los traumas emocionales, hay que decir que una de las técnicas en las que se basa es la abreacción. Si nunca has oído hablar de ello, debes saber que se trata de la descarga de afectos y emociones ligadas a los recuerdos, habitualmente, referentes a experiencias dolorosas que ocurrieron en la infancia y que han sido reprimidas por el paciente.

Si nos delimitamos únicamente dentro del contexto terapéutico, es necesario decir que el supuesto con el que trabaja la hipnoterapia basada en la abreacción es que la persona, al revivir a través de palabras y expresiones gestuales y conductuales esa situación que le originó el trauma, consiga liberarse en términos afectivos de la tensión asociada a estas representaciones y que le generan malestar e incluso, miedo.

Hay que tener en cuenta que los traumas emocionales no implican una amenaza física y que, aunque no provoquen un daño directo al individuo que los sufre, si le genera un permanente estado de inseguridad. De hecho, la mala experiencia en cuestión queda atrapada en su inconsciente y le impide llevar a cabo una vida cotidiana normal o enfrentarse a situaciones puntuales de forma eficaz.

Hay que destacar que cualquier experiencia o vivencia negativa puede provocar un trauma en el sujeto que lo ha vivido. Además, los síntomas no son excesivamente evidentes ni relacionables con el hecho en sí. Sin embargo, el miedo, la timidez, la desesperanza, la fatiga, los cambios inesperados de humor, la falta de energía, el sentimiento de culpa y los ataques de pánico son los más frecuentes. Por si fuese poco, todos ellos desembocan en una merma de la calidad de vida de quien los padece.

En definitiva, los cursos de abreacción que impartimos en esta escuela de hipnosis están destinados a que el inconsciente elimine las emociones negativas derivadas del hecho traumático para, de esta forma, neutralizar el sentimiento causado y permitiendo al paciente adquirir otra perspectiva desde la que liberarse de la experiencia vivida.