Terapia de Conducta y Tratamientos Psicofarmacológicos – Parte 2

escuela hipnosisLos psicofármacos y, en general, el modelo médico de enfermedad mental ha sido objeto de muchas críticas por parte de la terapia de conducta. En concreto, la negativa de algunas personas a los tratamientos con fármacos, los abandonos frecuentes de los fármacos por los efectos adversos, por la dificultades de concentración creadas por el consumo de ansiolíticos, los recaídas frecuentes tras el abandono de la medicación, la dependencia física y psicológica suscitada por el consumos regular de benzodiacepinas, etc.
Las terapias psicológicas no están exentas de una mala utilización y de consecuencias indeseadas. Por parte del cliente: incumplimiento de las prescripciones terapéuticas, dependencia psicológica del problema. Por parte del Terapeuta: ejecución muy variable de las técnicas terapéuticas. Atribución errónea de los problemas del cliente.

Requisitos de un buen tratamiento:

I. Sólo deben combinarse dos tratamientos cuando unos se hay demostrado insuficiente.
II. Sólo deben combinarse dos tratamientos desde el inicio de la terapia, si tal decisión está fundamentada en la investigación previa.
III. El plazo de 6 semanas de espera para la verificación del efecto de los antidepresivos es también válido para la actuación de la terapia de conducta.
IV. Si después de un plazo no hay mejoría, debe cambiarse del tratamiento o combinarlo con otro.
V. El cliente debe ser copartícipe de la toma de decisiones.
VI. Si se va a triangular la intervención –dos terapeutas distintos para cada uno d los tratamientos-, debe comentarse el caso con el segundo terapeuta.

En general los psicofármacos están indicados en primer lugar cuando los síntomas se manifiestan de forma aguda y con gravedad, el funcionamiento global de la vida cotidiana está muy afectado, hay una limitación de recursos psicológicos o económicos o se produce una solicitud específica de fármacos por parte del propio cliente.
Por el contrario, la terapia de conducta puede ser la primera línea de elección terapéutica cuando el paciente presenta síntomas no muy graves, la adaptación global de la vida cotidiana no está excesivamente afectada y se mantiene cierto grado de relación interpersonal y de apoyo social y el cliente solicita activamente una terapia psicológica.

Autor: Juan Antonio Morillas Kieffer, Vicepresidente y delegado de Baleares SIHC, Psicólogo Especialista en Psicología Clínica,  revisado por Joan Luz – Escuela Hipnosis

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