Disociación. ¿En qué consiste?

disociacionLa palabra disociación hace referencia a una desconexión que se produce entre cosas que generalmente están asociadas para que funcionen correctamente. En psicología, esta disociación tiene como principal característica un distanciamiento de la realidad, sin llegar a la pérdida absoluta de la misma, característica común en la psicosis. Esta disociación muestra, además, una variedad de experiencias muy distintas, desde el distanciamiento puntual del ambiente que rodea a la persona que lo experimenta hasta un distanciamiento grave de las experiencias físicas y emocionales.

Así, quedarse absorto leyendo un libro sin enterarse de lo que pasa alrededor o conducir mecánicamente abstrayéndose del camino serían disociaciones leves y muy comunes y a partir de ahí nos encontraríamos con toda una escala ascendente.

La disociación se contempla como un mecanismo de defensa individual, una forma de bloqueo que genera el afectado con el fin de no afrontar contenidos que le producen dolor. Sería una forma de enfrentarse a la ansiedad o al estrés mediante una especie de huida de la realidad. Según esto, estaría basada fundamentalmente en una incapacidad de regular las emociones intensas.

Igualmente, se ha observado una incidencia de este trastorno en aquellas personas que han sido objeto de abusos sexuales, físicos o emocionales durante un periodo cercano a la infancia o que han estado expuestas a un incidente traumático muy severo, aunque en este último caso es habitual que la mayoría de las veces desaparezca en un espacio breve de tiempo.

El cambio de estado del yo que supone la disociación presenta una serie de formas diversas:

Despersonalización: implica la sensación de encontrarse separado o, en cierto modo, ajeno al propio cuerpo, con una especie de incapacidad para sentirse uno mismo o hasta reconocerse en el espejo.

Desrealización: domina la sensación de que aquello que rodea al individuo no es real, como si el mundo externo fuera falso o nebuloso.
Amnesia disociativa: se produce una incapacidad de recordar algunos datos relevantes o acontecimientos de importancia en la propia vida.

Confusión y alteración de la identidad propia: sensación repentina que impide al afectado ser consciente de quién es, con cierta confusión sobre el tiempo o el lugar donde se encuentra.

La manifestación más crónica y severa de la disociación es el trastorno de identidad disociativo que antes se denominaba ‘personalidad múltiple’. En estos casos, dos o más estados de personalidad o identidades diferentes toman alternativamente el control del comportamiento, formando un sentido de identidad fragmentado.

Dr.Milton Erickson, el padre de la hipnosis moderna

hipnosisMilton H. Erickson (1901-1980) fue un médico psiquiatra y psicólogo mundialmente reconocido. Desempeñó su labor terapéutica en diversas instituciones médicas americanas y ejerció, además, como profesor de psiquiatría. Durante su práctica clínica realizó múltiples investigaciones sobre hipnosis clinica y divulgó la forma de aplicar esta técnica terapéutica frente a las enfermedades mentales. La American Association of Clinical Hypnosis, que tras 50 años sigue existiendo, fue creación suya.

Para entender la relación del Dr. Erickson con la hipnosis, y sus inicios en ella, es necesario remontarse a su adolescencia y a sus antecedentes clínicos. A los 17 años Erickson sufrió una poliomielitis que le dejó graves secuelas físicas. Tanto que los médicos le dieron por desahuciado. Pese a todo, él no se dio por vencido y buscó la solución a sus afecciones centrando sus esfuerzos en aprovechar sus propios recursos psicológicos. Durante su convalecencia, Erickson se centró en buscar, en su propio inconsciente, una solución a los problemas que le aquejaban, utilizando para ello la introspección. Al tiempo, estudió medicina y psicología y puso en práctica en sí mismo la idiosincrasia terapéutica que posteriormente utilizaría con sus pacientes y que, a medida que iba avanzando en el conocimiento de la psiquis y el comportamiento humanos, identificó como un proceso autohipnótico.

Se da la circunstancia de que Erickson estudió en la Universidad de Wisconsin. Por aquella época el Dr. Hull realizaba diversos trabajos de investigación sobre sugestión en esa institución. Erickson consiguió que éste le incluyera en sus trabajos y eso le brindó la posibilidad de aprender hipnosis. A partir de ahí, fue creando su propia manera personal de aplicar esta técnica a la terapia. Él mismo denominaba a su forma de utilizar la hipnosis de ‘naturalista’.

Algo muy llamativo en este brillante clínico y autor es que nunca se encasilló en ninguna teoría de la personalidad predominante en su época. Muy al contrario. Durante todo su ejercicio como terapeuta se caracterizó por ser un profesional de la clínica psiquiátrica y psicológica flexible, que adaptaba su metodología de trabajo al problema concreto de cada paciente en particular.

A los 63 años Erickson sufrió un nuevo ataque de poliomielitis que le dejó en una silla de ruedas. Para mitigar sus dolores recurrió de nuevo a aplicarse a sí mismo la hipnosis clínica. Esta vez utilizando los conocimientos y la experiencia acumulados en su larga trayectoria terapéutica. Esto le permitió seguir disfrutando de una vida espléndida junto a su familia y continuar transmitiendo sus conocimientos sobre la hipnosis a muchos otros profesionales deseosos de seguir sus pasos. Erickson murió a los 79 años mientras preparaba la mayor conferencia de la historia de la psicoterapia, The Evolution of the Psychotherapy. Hoy en día, esa reunión se sigue celebrando y cada cinco años, congrega a miles de profesionales de todo el mundo.

Celos en la pareja – Escuela Hipnosis

hipnosisLos celos constituyen un sentimiento o una emoción que surge como consecuencia de un exagerado afán de poseer algo de forma exclusiva y cuya base es la infidelidad –real o imaginaria- de la persona amada.

Hablamos de una emoción universal, podemos comprobarlo en la literatura de todos los tiempos: Shakespeare, Proust, Bizet, etc…Los celos más que un deseo erótico, están condicionados por el sentido de propiedad (me perteneces, soy todo tuyo…), son un fenómeno común en nuestra sociedad. No reflejan, en todos lo casos, la existencia de una problema psicopatológico y por ello no deben generar un sentimiento de vergüenza. En realidad constituyen una de las grandes pasiones que se ancla en lo más profundo del ser humano.

Los límites de los celos normales o razonables resultan difíciles de establecer. La aparición de  unos celos intensos refleja frecuentemente la existencia de una inseguridad personal, así como un sentimiento de posesión sobre la pareja y de un temor a perderla en beneficio de un rival.

Cuando se traspasa la frontera que permite manejar y resolver los celos, se convierten en patológicos; en estos casos son como un aguijón que se clava con todo su veneno. En este caso hay tres características nucleares: la ausencia de una causa real desencadenante, la extraña naturaleza de las sospechas y la reacción irracional del sujeto afectado, con una pérdida de control.

Desde una perspectiva psicopatológica, es decir cuando se trata de un trastorno, esta creencia irracional puede presentarse de tres maneras diferentes:
a) Celos pasionales: como un arrebato u obcecación, en forma de ataques de celos más o menos continuos.
b) Celos obsesivos: como una obsesión.
c) Celos delirantes: como una idea delirante.

¿Tengo un problema de celos?
1. ¿Puede controlar los pensamientos relacionados con la infidelidad de su pareja?
2. ¿Se resiste, sin éxito, cuando comienzan los pensamientos acerca de una posible relación de su pareja con otra persona?
3. ¿Lleva a cabo diferentes comportamientos dirigidos a comprobar la infidelidad de su pareja?
4. ¿Ha encontrado, en alguna ocasión, alguna prueba objetiva que demuestre que su pareja le es infiel?
5. ¿Se ha alterado algún área importante de su vida (relación familiar, vida social, ámbito laboral, etc.) como consecuencia de los pensamientos que tiene o de los comportamientos que realiza?

Autor: Juan Antonio Morillas Kieffer, Vicepresidente y delegado de
Baleares Sociedad Internacional de Hipnosis Clinica, Psicólogo Especialista en Psicología Clínica, revisado por Joan Luz

Breve historia sobre la hipnoterapia

hipnotizarLa hipnoterapia es un tipo de terapia que utiliza la técnica de hipnotizar para acceder al subconsciente.

La hipnosis se deriva de la capacidad humana de sugestión y, por ello, no se puede establecer un momento determinado de la historia para su nacimiento.

Desde hace milenios ya se experimentaba con los estados de trance e hipnosis, pero el documento más fiable hace referencia al uso de la hipnoterapia en el antiguo Egipto, alrededor del año 1500 antes de Cristo, invocando a los dioses para tratar de curar.

En la Grecia antigua también se utilizaba la hipnosis y el análisis de los sueños con fines terapéuticos. En los llamados Templos del Sueño se empleaban técnicas terapéuticas más precisas y con menor componente religioso que las que se usaban en Egipto.

En tiempos posteriores, con la llegada del cristianismo, todo lo relacionado con hipnotizar fue cayendo en desuso al no estar bien visto y ser comparado con la brujería y otras prácticas prohibidas.

Es a partir del siglo XVIII cuando la hipnoterapia empieza a estudiarse más seriamente. Franz Anton Mesmer, nacido en 1734, estudió medicina y se hizo famoso por realizar algunas curaciones mediante el método denominado “magnetismo animal”, un tipo de energía que podía transmitir a los pacientes.

Nunca se pudo establecer cómo funcionaba el “mesmerismo”, pero si quedó claro que la influencia en el paciente puede tener efectos curativos y estas ideas se difundieron por varios países de Europa.

Armand de Chastenet, Marqués de Puységur, nacido en 1751, se inició en el mesmerismo o magnetismo animal y consiguió estados de trance a los que denominaba sonambulismo artificial, similares a lo que hoy en día se llama hipnosis, y por ello se le considera como uno de los fundadores.

James Braid (1795-1860), fue un cirujano escocés que estudió el mesmerismo científicamente y comenzó a utilizar el término hipnosis, como algo distinto al sueño habitual. Estableció un método para provocar la hipnosis mediante la fijación de la mirada.

La hipnosis siguió desarrollándose en la Escuela de Nancy, con los trabajos de Liébeault sobre los estados del sueño, que fueron desarrollados por Bernheim con gran éxito.

Jean-Martin Charcot fue un neurólogo francés que experimentó ampliamente con la hipnosis en el siglo XIX. Su discípulo, Sigmund Freud, también estudió la hipnosis profundamente hasta desarrollar su teoría del psicoanálisis.

En la primera mitad del siglo XX se estancaron los estudios sobre la hipnosis, pero a partir de la segunda mitad vuelve a intensificarse la investigación al reconocer la American Psychiatric Assotiation el potencial de la hipnoterapia como tratamiento curativo.