Guía práctica para la detección, diagnóstico diferencial y tratamiento de las crisis de pánico

Introducción:

Aproximadamente del 1.5% a 3.5% del total de la población, pueden llegar a sufrir en algún momento de la vida del Trastorno de Pánico.

Dados los síntomas que se presentan, no es raro que en sus inicios, la persona acuda a revisión con varios especialistas, entre ellos cardiólogos, neurólogos y endocrinólogos,  antes de acudir con el especialista en salud mental.

El temor a la aparición de síntomas muy desagradables, como palpitaciones, sensación de falta de aire, temblor, sensación de desmayo,  produce un rápido deterioro en la calidad de vida de la persona, quien no demora mucho en “acomodar” sus actividades cotidianas con el objeto de disminuir la probabilidad de que se presenten nuevas crisis.

De este modo, en un corto periodo de tiempo, suele instalarse la agorafobia, con la consecuente limitación en la libertad de movimiento, así como la dependencia de otras personas.

La detección temprana, sumada a un correcto abordaje diagnóstico, permitirá el ahorro para estos pacientes de años en calidad de vida, costos de tratamiento, además de prevenir comorbilidades, tan frecuentes en estos casos, correspondientes sobre todo, a la esfera afectiva.

Diagnóstico:

 Accesos de intenso temor o ansiedad, acompañados de una sensación de peligro inminente y necesidad de huir. Deben estar presentes al menos cuatro de los siguientes síntomas, mismos que aparecen en forma brusca, y alcanzan su pico de intensidad en los primeros minutos. La crisis suele presentar una duración aproximada de 10 a 15 minutos:

  1. Palpitaciones o taquicardia.
  2. Sudoración.
  3. Temblores o sacudidas.
  4. Sensación de ahogo.
  5. Sensación de atragantarse.
  6. Opresión o malestar torácico.
  7. Naúseas o molestias abdominales.
  8. Inestabilidad, mareo o sensación de desmayo.
  9. Desrealización o despersonalización.
  10. Miedo a perder el control o a volverse loco.
  11. Miedo a morir.
  12. Sensación de entumecimiento u hormigueo en manos y pies.
  13. Escalofríos o sofocos.

Diagnóstico Diferencial:

Ante la presencia de síntomas sugestivos del Trastorno de Pánico, se deben considerar las siguientes situaciones, ya sea como causantes de los síntomas o como patología coexistente. De manera que habrá que descartar enfermedad orgánica siempre que no encontremos alteraciones psicológicas, o factores en el ambiente que rodea a la persona (por ejemplo estrés, ) que nos expliquen la presencia de estos síntomas:

1. Enfermedades cardiovasculares: Infarto Agudo al miocardio y Angina de Pecho. Se caracteriza por la presencia de dolor en cara anterior de tórax, de intensidad severa, tipo opresivo, que puede extenderse al brazo izquierdo, se acompaña de nauseas, sudoración importante, falta de aire, y sensación de muerte inminente. Generalmente esta el antecedente de sofocos al realizar esfuerzos, palpitaciones, al estar dormido sensación de falta de aire que obliga a la persona a incorporarse, e hinchazón en las piernas y tobillos. Algunos pacientes tienen presión elevada. La característica mas importante, es que la mayoría de las veces estos síntomas se desencadenan cuando la persona REALIZA ALGUN ESFUERZO FISICO, a diferencia de las crisis de pánico,  que se presentan en cualquier momento.

2. Dificultad respiratoria de causa orgánica: Por ejemplo neumonía, presencia de líquido en los pulmones. También puede causar sensación de falta de aire y ansiedad.

3. Feocromocitoma: Es un tumor que se localiza en las glándulas suprarrenales, y que produce adrenalina y noradrenalina en exceso. De manera que aparecen síntomas derivados de la producción de estas hormonas: sudoración, ansiedad, palpitaciones. Dolor de cabeza. La característica aquí es que se PRESENTA EN PAROXISMOS (episodios) Y SE ACOMPAÑA DE CIFRAS MUY ELEVADAS DE PRESION ARTERIAL, mismas que una vez desaparecen los síntomas, la presión arterial regresa a sus valores normales. Mientras que en las crisis de pánico la presión arterial se mantiene normal.

4. Hipertiroidismo: Aumento en la producción de hormonas tiroideas, de manera que el metabolismo está incrementado. Por lo que podemos apreciar palpitaciones, ansiedad, además de ADELGAZAMIENTO IMPORTANTE del paciente, diarreas frecuentes, calambres, presión alta y en ocasiones azúcar elevada en sangre.

5. Hipoglucemia: Bajo nivel de azúcar en sangre. Lo cual puede aparecer tras largos periodos de ayuno, periodos de estrés importante. Es más frecuente verlas en personas diabéticas que consumen medicamentos para bajar los niveles de azúcar en sangre. En ella APARECEN TODOS LOS SINTOMAS DE UNA CRISIS DE PANICO, sin embargo, desaparece una vez se ingieren alimentos, dado que se regularizan los niveles de azúcar en el cuerpo. La mayoría de las personas diabéticas saben reconocer los síntomas de una baja de azúcar en sangre.

6. Acidosis metabólica: Condición en la que el pH del cuerpo disminuye. Ocasionado por enfermedades crónicas, como insuficiencia renal, insuficiencia hepática, diabetes.

7. Efectos secundarios de medicamentos o de sustancias de abuso: anfetaminas, cafeína, cocaína, etc, o bien, síndrome de abstinencia de las mismas. Aquí encontramos el antecedente del consumo de la sustancia, o bien, haber suspendido el mismo en forma abrupta.

8. Trastorno del estado de ánimo.

9. Trastorno conversivo de la personalidad.

10. Hipocondriasis.

11. Otros trastornos de ansiedad, que pueden presentar crisis de pánico en su evolución, aunque sin conformar un trastorno de pánico: trastorno de ansiedad generalizada, fobia social, fobias específicas, trastorno por estrés postraumático, trastorno de ansiedad por separación.

Tratamiento:

 Siguiendo los lineamientos de la APA (American Psychiatric Association) encontramos tres principales herramientas terapéuticas, con eficacia, tolerabilidad, sustento en la experiencia clínica y consenso en estudios internacionales:

1. Psicofármacos:

Benzodiacepinas de alta potencia (clonazepam y alprazolam)

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (sertralina, fluoxetina, paroxetina)

Antidepresivos tricíclicos y de la monoaminooxidasa (amitriptilina). Menos utilizados por sus efectos secundarios, por no poder utilizarse en conjunto con otros medicamentos, y porque se requiere suspensión de al menos 15 días para poder administrar otro antidepresivo.

2. Terapia Cognitivo – Conductual.

3. Hipnosis.

4. Tratamiento Integrado:

Psicofármacos + Terapia Cognitivo-Conductual + Hipnosis

Psicofármacos + Terapia Cognitivo-Conductual

Terapia Cognitivo-Conductual + Hipnosis

 

Autora:
Lourdes Murillo Lepe
Delegada en México de la Escuela Oficial de Hipnosis EOH
SIHC-MEX-2013-0404
Medicina interna y Nefrologia  colegiada médico  3721330

 

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Administrador y webmaster de hipnosis.es. Ingeniero informático de profesión, aficionado a las ciencias de la salud y a colaborar por un mundo mejor en mis ratos libres.


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