Hipnoterapia. Las sugestiones

hipnoterapiaExiste un gran desconocimiento acerca del funcionamiento y los beneficios de la hipnoterapia en la actualidad. Lejos de la mil veces revivida escena del hipnotizador balanceando un péndulo ante los ojos del hipnotizado, estamos hablando de un método de terapia conductual que, mediante el uso de la hipnosis clínica, puede ayudar a curar trastornos como la depresión, el estrés, la hipertensión, la adicción al tabaco y algunos conocidos desórdenes alimenticios. Y por si esto fuera poco, no sólo es de gran efectividad en el tratamiento para superar fobias, sino que igualmente resulta ser un eficaz mitigador del dolor.

No obstante, la hipnoterapia no obra milagros. Requiere de un alto grado de implicación por parte del terapeuta y de una alta sugestionabilidad por parte del paciente. Pero, ¿qué es la sugestionabilidad? En hipnoterapia, un individuo será más o menos sugestionable en función a cuán receptivo se muestre ante las sugestiones en forma de directrices que el terapeuta le proporciona. Su sugestionabilidad se medirá, por tanto, por el grado de influencia ejercida y asimismo, incidirá directamente sobre los resultados del tratamiento.

Saber sugestionar correctamente a un paciente para obtener el efecto deseado es todo un arte y su puesta en práctica comienza desde el minuto uno de la sesión, cuando el especialista en hipnoterapia debe transmitir seguridad, autoconfianza y el estado de ánimo deseado al individuo en cuestión. Dependiendo del problema a tratar, se recurrirá a distintos tipos de sugestiones dentro de todo un abanico de posibilidades; cada “orden” o “sugerencia” estará específicamente enfocada a controlar un sentimiento, gestionar un malestar o cambiar una actitud, por poner unos pocos ejemplos.

Entre las clases de sugestiones más utilizadas en hipnoterapia se encuentran: las básicas, incluyendo sugestiones directas, indirectas, positivas, negativas, autoritarias, permisivas, de contenido, de proceso e hipnóticas (estas últimas con repercusión en el paciente una vez finalizada la sesión de hipnosis); y las específicas, de contrario, de elección directa, de confusión, de aceptación orientada, metafóricas o con preposición.

El enorme poder del hecho de sugestionar a un paciente es que, a través de tal procedimiento, permitimos que éste interiorice las órdenes dadas, de manera que él mismo se convierte en el responsable de su tratamiento, del cual el terapeuta es guía y supervisor. Es más, el propio individuo puede aprender a autosugestionarse y aplicar la autohipnosis, otra forma efectiva de hipnoterapia, en la que nosotros mismos somos nuestros propios terapeutas.